lunes, junio 15, 2015

Breve homenaje a José Luis Alvite


Aunque esperada, la noticia no fue menos devastadora. Incluso a un tipo como Dave Mannilow, el ladino dueño del Korova, con el cuentakilómetros en la reserva, le costó encajar el golpe: el viejo periodista José Luis Alvite ha muerto. Unos meses después, me dijo: Pike, los dos sabemos que soy incapaz de improvisar una historia sin un abogado de oficio delante. Por favor, escribe unas palabras para su homenaje. Y fui incapaz de negarme.

Durante muchos años José Luis – Joe – fue el cronista de las noches; fue quien retrató a todos los actores de la madrugada, plasmando con esmero a los protagonistas y aún mejor a los de reparto. Desde la barra del bar grababa palabras que publicadas a la mañana siguiente hacían que a sus lectores el café con leche les supiera a whisky y tabaco, y el beso de despedida de su esposa a burdel y pecado.

Joe ha sido un tipo duro. Sin vocación de trascender, sus columnas eran esperadas por lectores y por compañeros de profesión que no ocultaban su envidia por ese tipo que era capaz de incluir metáforas en la lista de la compra. Por las noches, hacía compañía a sus personajes, en la barra de su nuevo bar de toda la vida, mientras los cigarrillos y la ginebra hacían pensar a cualquiera que si le hicieran un chequeo lo único que encontrarían funcionando en su cuerpo sería el mechero.

A Alvite nunca le interesaron los ganadores, le parecían esos tipos molestos e imprescindibles creados sólo para que existieran los perdedores. En un mundo con boxeadores, pianistas, barmans y coristas era donde él se transportaba, hasta el punto de que era menos probable que la frase de su epitafio saliera de un escritor que de la puerta de un cuarto de baño. Cuenta la leyenda que hasta llevaba escrita en la mano una dirección falsa, para que cuando se emborrachara nadie cometiera la imprudencia de devolverle a su casa.

Alvite nos ha dejado. Conservaremos sus artículos, varios libros suyos en los que se esforzó por poner desinterés en que no se publicaran y un puñado de entrevistas en que cada respuesta parece brotar de un tipo cuyo talento podría desahuciar a la mitad de los columnistas de este país. A partir de ahora tendremos que convivir con la certeza de que su Savoy ha cerrado y que cuando cualquier otro nos hable de noches, de mujeres o borracheras, a su lado, serán siempre puro garrafón.


— Es una jactancia pensar que uno es un ser especial. ¿Crees que has inventado las borracheras? — No, pero podría patentar las mías. Sheriff John T. Chance (John Wayne) & Dude (Dean Martin) · Río Bravo

3 Comentarios:

At 18 junio, 2015 01:24, Blogger Mari Carmen Diaz Guerrero dijo...

Bien descrita la personalidad de Alvite, es un buen homenaje que él merecía con creces.

 
At 29 junio, 2015 16:40, Blogger M. dijo...

Sobre perdedores y actores de reparto, eso si que es tener claras las prioridades. Señal de oficio. Mis respetos a la memoria de cronista.

 
At 23 septiembre, 2015 18:08, Blogger Unknown dijo...

Que belleza de homenaje, lo has clavado!!!

Me encantó lo del beso de despedida de la esposa con sabor a pecado y burdel.

Besos

 

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