jueves, septiembre 17, 2015

Policías y profesionales




- Chico, la decisión es tuya. Tienes dos opciones: la primera es tenerme cada noche aquí, haciendo preguntas, molestando a clientes y arrestando a cualquiera sin motivo. Eres consciente de ello, ¡tú mejor que nadie sabes que en este bar es sospechosa hasta la forma de tocar el piano de Larry! Y la segunda, muchacho, es pagarme y yo me ocuparé de que nadie te moleste.
Dave Mannilow, propietario del Korova, escuchó esa frase unos meses atrás saliendo de Lester Coleman, sargento de policía de Chicago. Y aceptó.
Cada semana Lester pasó por el local a recaudar lo pactado por su protección. Dave, desconfiado por naturaleza, nunca lo vio claro. El club estaba tranquilo y no había problemas, pero le incomodaba tener en nómina un poli corrupto. "Pike” - me decía - “las cosas tienen un orden natural. Es como si una de las chicas del club montara una clínica de tratamiento de enfermedades venéreas”.  Con el tiempo, Lester delegó la recaudación en dos hombres de su confianza en la comisaría: Zack Cassidy, un irlandés gordinflón, y Hank Nueces Collimore, conocido por llevar siempre los bolsillos de estos frutos secos que no cesaba de comer. Pero a ellos no les bastaba con cobrar y les gustaba pasar un rato disfrutando del local. Al poco, el par de cientos se convirtió en quinientos dólares semanales y, además de las chicas, aquellos polis daban buena cuenta del whisky del club.
Para cuando Dave reaccionó aquellos tipos se habían instalado en su local, ocupando a las chicas y saqueando su bodega. La gota que colmó el vaso fue la noche que Rose Seeborn volvió al Korova con los ojos morados. Rose era una de las chicas mas populares del Korova, capaz de hacerte el amor en colores, pero para Zack Cassidy no fue suficiente y prefirió divertirse con ella a golpes.
Dave tuvo claro que estaba en problemas y debía tomar una decisión. Ni siquiera con sus raíces judías, por las que pedía presupuesto por escrito antes de acostarse con una prostituta, escatimó gastos: contrató a Mad Sam DeEstefano, un sicario profesional acostumbrado a golpear y esfumarse después por unos meses en Italia, esperando que escampara la polvareda. Vinculado a la banda de Frank Nitti, Mad Sam era un tipo de reputación impecable, un auténtico profesional, de los que podían dispararte en seis idiomas diferentes y con años de experiencia en el currículum. Después, la gente de Frank Nitti, se encargaba de repartir hábilmente algunos dólares para tapar su trabajo.

  Las muertes de los dos esbirros de Coleman pasaron inadvertidas. A Zack Cassidy le tirotearon en un callejón. A pesar del plomo que llevaba en la barriga el forense afirmó que barajaba la hipótesis de la obstrucción intestinal  como causa más probable de la muerte. La autopsia a Hank Nueces Collimore afirmaba que había muerto por una indigestión de nueces. El detalle de que se las hubiera tragado con cáscara lo dejaba pasar por alto. Algo más de revuelo despertó la muerte de Coleman que apareció en un burdel, desnudo, vestido únicamente con un billete de cien dólares y cerca de cincuenta tiros en el cuerpo. "Hallado el cadáver de un inspector de policía, se sospecha que pudo ser asesinado," llegó a arriesgar la breve noticia que apareció en la página dieciocho del Chicago Esquire.
  Aunque se trataba de un policía, los chanchullos de Lester Coleman eran conocidos entre sus compañeros, y ninguno puso ahínco en aclararlo. Con el periódico en la barra del Korova comenté el asunto con Dave. Él, sin dejar de secar las copas, me comentó con la rotundidad del que sabe de lo que habla: "Pike, amigo, llevo demasiado tiempo en este mundo como para estar cómodo en este asunto. Si una cosa me ha enseñado esta ciudad, es que cuando ha de hacer tratos con gente que está fuera de la ley, uno ha de asegurarse que, al menos, sean profesionales."

— Para dominar la naturaleza primero se debe aprender a obedecerla.
William of Baskerville (Sean Connery) · El nombre de la rosa

3 Comentarios:

At 22 septiembre, 2015 17:36, Blogger M. dijo...

Menos mal los polis de Chicago no eran tan del gremio como los colegas de Serpico. Otros tiempos, claro. Saludos.

 
At 23 septiembre, 2015 18:02, Blogger Laura Noestá dijo...

Estos polis tras de gordos, hinchados y con paperas!!!

Extrañaba tus relatos...

Besos

 
At 04 enero, 2016 19:59, Blogger Ti. dijo...

Hace mucho que no pasaba por acá. Está genial.

 

Publicar un comentario

<< Home